La crítica de Andrés Velasco al "populismo fiscal" en reforma de pensiones

Su preocupación por la falta de una fuente de financiamiento clara para la reforma de pensiones, que en régimen tendría un costo fiscal equivalente a US$ 3.500 millones, expresaron el exministro de Ex Hacienda y decano de la escuela de Políticas Públicas de la London School of Economics, Andrés Velasco; y el expresidente del Banco Central y decano de la facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, José De Gregorio

La inquietud también fue compartida por el académico de esa facultad y exsuperintendente de Valores y Seguros, Guilermo Larraín, que participó con ambos en el seminario “A diez años de la Gran Crisis Financiera: impacto y gestión en Chile”, organizado por el centro interfacultades en Derecho, Economía y Negocios de la Universidad de Chile.

“Últimamente, especialmente en estos últimos seis meses, estamos entrando en un ámbito en que se presentan proyectos de ley y no está muy claro cuánto vale y en qué periodo se contabiliza lo que vale”, dijo Velasco al referirse a la proyección de pensiones. “El informe financiero no es claro, las declaraciones de los personeros no son claras. Creo que en esa dimensión estamos entrando en una suerte de populismo fiscal y hay varios proyectos de ley dando vuelta en que ha pasado lo mismo”, reflexionó.

El economista admitió que Chile tiene una debilidad institucional importante en esta materia, basada en que “la calidad de los informes financieros que elabora el Ministerio de Hacienda debería ser mejor” y al hecho que no hay instituciones fuera del Ejecutivo que estén en condiciones de hacer esta evaluación de gasto en forma independiente de modo correcto. Recordó que en Inglaterra y Estados Unidos hay instituciones autónomas, o el mismo Congreso tiene una oficina de evaluación presupuestaria, algo que aún no cristaliza en Chile.

Economía

El proyecto del Ejecutivo establece que el encaje deberá reducirse desde 1% a 0,5% al segundo año desde aprobada la ley, lo que generará ingresos por US$ 215 millones de impuesto a la renta.

“Me parece bueno volver a la vieja práctica chilena de que todo proyecto de ley lleva su financiamiento de la mano”. Recordó que en la reforma de pensiones en 2008, cuando él era ministro de Hacienda, “tuvimos largas discusiones acerca de qué parte [del financiamiento] provenía del superávit del cobre y creamos un Fondo de Reserva de Pensiones, que no financiaba toda la reforma, pero sí una parte. Es decir, hubo un esfuerzo en ese proyecto y en otros de decir “esto va a costar tanto y aquí están las lucas”.

A su juicio, “esa buena práctica que venía de muchos gobiernos la hemos ido perdiendo y, por lo tanto, me gustaría saber de dónde vienen las lucas. O, en su defecto, si se va a gastar en esto, entonces no se va a gastar en otras cosas. Hay una cuota de rigor respecto de cómo se formula y cómo se discute la política fiscal que no es la que fue respecto de la larga tradición chilena”.

La rigurosidad fiscal

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El economista José de Gregorio indicó que el monto total en régimen que exige la reforma equivale en torno a un punto del PIB y el financiamientro proviene “de gastos generales de la nación, algo genérico que a nadie le toca el bolsillo”.  No obstante, dijo que eso no es efectivo, ya que “sabemos que tarde o temprano eso se paga… eso van a ser algunos impuestos, salvo que se garantice que vamos a hacer un ajuste fiscal que va a dar exactamente los recursos [que faltan]”.

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En el seminario sobre los 10 años de la crisis financiera global coincideron las autoridades de la época: el ministro de Hacienda Andrés Velasco; el presidente del Banco Central José de Gregorio y el superintendente de Valores y Seguros, Guillermo Larraín.
Crédito: gentileza FEN Universidad de Chile

Ahondando en este último punto, precisó que Chile tiene “tremendas rigideces fiscales” y que por ello es muy difícil bajar el gasto total, por lo que estimó que imputar una nueva obligación a los fondos fiscales disponibles en algún momento implicará impuestos. “Surgen demandas y algún momento va a terminar aumentando impuestos para financiar esto. Esto me preocupa”, sostuvo. 

Añadió que otro riesgo de financiar con fondos generales las políticas públicas es que “si en la próxima elección nos damos cuenta de que todavía las pensiones son bajas, podemos regalar un nuevo punto más del PIB. Esto es muy fácil si uno no pone efectivamente restricciones a qué es lo que efectivamente hacemos y cómo lo financiamos”. Por ello, dijo que Chile es un país “que ha sido riguroso fiscalmente y ojalá lo sigamos siendo”.

Guillermo Larraín dijo ser “relativamente pesimista en materia fiscal,  ya que la demanda por bienes públicos sube con el nivel de ingresos y hoy la demanda por gasto público es enorme”, lo que se refleja en la reforma de pensiones y probablemente también en los futuros cambios en materia de isapres. A su juicio, Chile tiene que enfocarse en cómo volver a crecer, ya que la tasa de crecimiento potencial de la economía es demasiado baja para sustentar las presiones sociales. “De otro modo, no sé cómo vamos a poder controlar esta marea de gasto fiscal que se viene encima, y que el encuentro bien inevitable”, apuntó.

En esa línea, Andrés Velasco señaló que avanzar hacia un mayor nivel de gasto y que sea sustentable requiere más transparencia, ya que “hoy día hay muchas cosas que no son transparentes y no sabemos quién paga la cuenta”.