Yanquis aprenden la lección

Actitudes

José Santiago Healy (*)

El estadista inglés Winston Churchill fue famoso por sus frases contundentes sobre la política y la sociedad, pero fue en el tema de la democracia donde sus pronunciamientos calaron hondo.

“La democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre. Con excepción de todos los demás”, sostuvo el ex primer ministro británico para rematar con esta frase: “El mejor argumento en contra de la democracia es una conversación de cinco minutos con el votante medio”.

John Calvin Coolidge, el trigésimo presidente de los Estados Unidos, no hizo malos quesos al expresar que “sería una necedad pretender que el pueblo no pueda cometer errores políticos. Puede cometerlos, y graves. El pueblo lo sabe y paga las consecuencias, pero comparados con los errores que han sido cometidos por cualquier género de autocracia, estos otros carecen de importancia”.

Otros más críticos, entre ellos el escritor norteamericano Charles Bukowski, planteó que “la diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en la democracia puedes votar antes de obedecer las órdenes”.

En tanto, el político y artista español Alfonso Rodríguez Castelao fue severo al señalar que “el pueblo solo es soberano el día de las elecciones”.

Lo cierto es que, digan lo que digan, la democracia es en la actualidad la forma de gobierno y organización más respetada a nivel mundial a pesar de que existen muchos países y regiones donde se practica parcialmente o se reprime totalmente. Así tenemos a la populosa China, a los países árabes, a la comunidad africana y varias naciones de América Latina como Venezuela, Cuba y Nicaragua.

Según el Índice de Democracia realizado el año pasado por la revista “The Economist”, los países con democracia plena son en primer lugar Noruega y después Islandia, Suecia, Nueva Zelanda, Dinamarca, Canadá, Irlanda, Australia, Suiza y Finlandia. En esta selecta lista se incluye también a los Países Bajos, Luxemburgo, Alemania, Reino Unido, Austria, Mauricio, Malta, Uruguay (el único país latinoamericano) y España. Le siguen las naciones con democracias imperfectas en donde aparece por primera vez Estados Unidos además de Corea del Sur, Italia, Costa Rica, Japón, Chile, Portugal, Francia, Estonia, Israel, Bélgica, entre muchos más.

México se ubica en el número 66 del listado detrás de Argentina, Brasil, Filipinas, Polonia, Colombia, República Dominicana, Croacia, Perú, El Salvador y Serbia, entre otros. Después vienen los países con régimen híbrido donde están Albania, Guatemala, Honduras, Ucrania, Bolivia, Tanzania, Uganda, Turquía, Marruecos, Líbano, Nicaragua y Haití.

Al final viene la clasificación de régimen autoritario, ahí destacan Costa de Marfil, Venezuela, Kuwait, Angola, Argelia, Egipto, Cuba, Rusia, China, Vietnam, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Afganistán, Siria y en el último lugar Corea del Norte.

Viene a cuento lo anterior porque los norteamericanos mostraron el pasado martes al mundo entero un ferviente deseo de recuperar su prestigio como nación democrática. La carta blanca que hace dos años los votantes le entregaron al presidente Donald Trump y al Partido Republicano, fue limitada y condicionada en las recientes elecciones intermedias.

Una vez más prevalecerá en el vecino país el equilibrio sobre los excesos de poder. Los liderazgos en las cámaras serán compartidos por los dos partidos y de aquí en adelante Trump tendrá que ser más prudente y negociar con moderación e inteligencia los acuerdos e iniciativas de ley.

No serán fáciles para él ni para Estados Unidos los siguientes dos años, abundarán las divergencias y los ataques entre los partidos, pero será mejor mucho mejor a la imposición y la arrogancia del presidente y su partido. Los mercados tomaron positivamente este cambio y podemos asegurar sin equivocarnos que los norteamericanos aprendieron la lección y hoy optaron, como otras veces en el pasado, por un sistema político de equilibrios y balances.

Esperamos que en México se entienda bien el mensaje de esta valiosa experiencia.

Noticia final…

Antes de votar cualquiera iniciativa de ley sobre el aborto, los legisladores mexicanos están obligados a analizar la película “Gosnell, el juicio del mayor asesino serial de Estados Unidos”. Aborda la historia del doctor Kermit Gosnell, quien realizó en su clínica de abortos de Filadelfia los peores crímenes y atrocidades en contra de bebés y sus madres. El filme, que puede conseguirse a través de Amazon, es de enorme impacto y deja en evidencia que el aborto inducido es a todas luces un homicidio abominable y horrendo.— Chulavista

jhealy1957@gmail.com

Periodista