Madrid se blinda con francotiradores y perros de brigada para la final River-Boca

Cuatro policías rodean el estadio Santiago Bernabéu en diversos momentos de cada día, desde el jueves. Dos levantan las alcantarillas y revisan con una linterna si todo está bien bajo tierra. Los otros dos caminan cerca de sus compañeros y observan el comportamiento de la gente que va a pie por esa zona.

También le exigen la documentación a todo aquel que quiera grabar o fotografiar ese trabajo. Cada 100 metros, alternan su rol. Otros compañeros revisan las papeleras, e incluso algunas son retiradas, para evitar que alguien introduzca allí algún explosivo y luego lo cubra con basura.

El trabajo está relacionado con el amplio operativo de seguridad relacionado con el River vs. Boca de este domingo, pero es algo frecuente, que se realiza antes y durante cada mega evento. Nada es igual en España desde el terrible atentado que sufrió Madrid el 11 de marzo de 2004 en Atocha, su terminal de trenes más emblemática, y que dejó 193 muertos y más de 2000 heridos. Desde entonces, los españoles viven en alerta terrorista, de carácter yihadista, grado naranja.

Como parte del trabajo de las fuerzas policiales que estarán abocadas a garantizar la seguridad en el superclásico que definirá al campeón de la Copa Libertadores, el estadio será estudiado con lupa. Cada butaca será revisada al detalle. Por personas y por perros entrenados para buscar explosivos.

Como si esto fuera poco, en las terrazas de los alrededores del Bernabéu se dispondrá un grupo de francotiradores. Y la estación de Metro que lleva el mismo nombre que el estadio es revisada en cada centímetro, incluso debajo de los andenes.

Se insiste: este dispositivo acrecentó a casi el doble el número de policías de una cobertura prevista para un Real Madrid vs. Barcelona, pero forma parte de algo frecuente. Forma parte de un temor al que el madrileño se tuvo que acostumbrar y que para los argentinos que llegaron a la ciudad para ver el partido parece parte de una escenografía de película de superacción.

El objetivo es simple. Que este domingo solo se hable de fútbol. Que River o Boca levanten la Copa Libertadores en el Bernabéu, que celebren los que ganen y acepten la derrota los que pierden. Pero en paz. Sin disturbios. Con la consigna de que el que no lo entienda así, tendrá que acatarse a las consecuencias de transgredir las leyes.

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